
Desde el cabo Drépano
Desde la arenosa orilla del cabo Drépano, mientras se tiñe de rojo el cielo de levante y una brisa cálida ventea mi cara, desde el borde del mar, un pedazo de su carne castrada aun sangra en mi mano.
Padre: ahora agonizas empapado y exangüe sobre el lecho donde mis hermanos y yo te sorprendimos en el sueño cual crueles titanes.
Las palabras de nuestra madre, el verbo y sus labios, me sedujeron.
Y tu ferocidad, tu infinita fuerza, tu justo desprecio.
La firme ternura materna reposando en sus manos, las mismas que sostenían una hoz de pedernal tallado.
Tómala, me dijo.
Abandoné el dormitorio donde mi padre aullaba de dolor, con sus genitales lacerados en mi mano derecha, como la cabeza cortada de un gigante.
Mi madre sonreía sentada en el lecho.
Le mostré su trofeo.
Tres gotas de sangre salpicaron su tenue camisón.
Ahora vete, me dijo.
Lanzo lo más lejos posible este despojo que alimentará a las alimañas marinas.
Un cuervo revolotea en torno a mí.
Ha olido la muerte.
Arrojo también al mar la dentada hoz de piedra.
Aun quedan restos de sangre: las gotas empapan la arena.
En ellas está la venganza.
Padre: ahora agonizas empapado y exangüe sobre el lecho donde mis hermanos y yo te sorprendimos en el sueño cual crueles titanes.
Las palabras de nuestra madre, el verbo y sus labios, me sedujeron.
Y tu ferocidad, tu infinita fuerza, tu justo desprecio.
La firme ternura materna reposando en sus manos, las mismas que sostenían una hoz de pedernal tallado.
Tómala, me dijo.
Abandoné el dormitorio donde mi padre aullaba de dolor, con sus genitales lacerados en mi mano derecha, como la cabeza cortada de un gigante.
Mi madre sonreía sentada en el lecho.
Le mostré su trofeo.
Tres gotas de sangre salpicaron su tenue camisón.
Ahora vete, me dijo.
Lanzo lo más lejos posible este despojo que alimentará a las alimañas marinas.
Un cuervo revolotea en torno a mí.
Ha olido la muerte.
Arrojo también al mar la dentada hoz de piedra.
Aun quedan restos de sangre: las gotas empapan la arena.
En ellas está la venganza.
11 comentarios:
A los gestores horizontales:
¿Es mi impresión o esto va demasiado deprisa? Me es completamente imposible seguir como quisiera todos los hilos. ¿Hay alguna forma de ir más despacio? ¿O es que teníamos demasiadas ganas de vomitar?
Leo, el relato me encanta. No sólo por la mutilación, que también, sino porque me haces indagar cuál fue el pecado que acarreó tal juicio, tal veredicto y tal condena.
Ya decía yo que la parte de la mutilación te encantaría también, jl, incluso especialmente.
El relato es breve, ágil, puro verbo, matizado por hilos descriptivos que enmarcan perfectamente las acciones y las tiñen de distintas tonalidades.
Un brindis en honor de la tan bien tejida sinestesia.
La hija(los hijos) castra(n) al padre por orden de la madre. Asesinato del padre gestionado horizontalmente por los hijos (juaas!).
Fuera de bromas, un buen mini-relato. Duro, potetente y preciso. El tono mitológico que lo envuelve es más que adecuado. Aunque es suficiente por sí mismo, me quedo con ganas de indagar más en la historia, saber quiénes son ellos realmente y el por qué de su tragedia.
Me hace feliz leerte de nuevo. (¿Para cuando un borgiano de José Luis?)
Queridos camaradas horizontales:
Es un proyecto que pensé podía ser especialmente del gusto de JL: la reactualización de los viejos y decadentes mitos griegos. No pretende ser más que una escena mitológica un tanto pasada de vueltas, escrita con las frases justas. Y escondiendo a los actores míticos. Pero creo que JB coincide con mi doble interés: 1. la castración afecta al padre (en un mito preedípico espeluznante donde padres e hijos se destrozarán en una macabra danza fundacional) y 2. la lectura relacionada con las gestiones horizontales y la decadencia de la autoridad.
saludos
y si, todo va demasiado rápido... es difícil mantener vivos los debates en torno a las entradas...
Y yo podría ser la madre? jajajaja....
Perdonadme chicos, he leído los comentarios y he estallado en una carcajada limpia, aquí sola, en casa, la gata me mira como si me hubiera vuelto loca...
Queréis dejar de una vez lo de la gestión horizontal? Sois incorregibles.
Me temo que llego algo tarde a comentar esta entrada.. me gusta como parodia de la mitología griega y como doble guiño a la tertulia: por un lado a JL (confieso que a mitad de la lectura tuve que bajar a la firma para cerciorarme de que él no era el autor) y por otro como perversa alegoría del rifirrafe tertuliano.
Por cierto, me gustaría saber quién es Klyendhar, tengo sospechas pero no certezas y, en fin, ya que hemos empezado evitando anónimos y seudónimos y polémicas estériles, pues no quisiera ser el único en ignorar su identidad.
Hola Agustín!
Me alegro mucho de leerte de nuevo. Soy María. Por cierto, no soy la única en adoptar nombre de guerra, hay por ahí un tal malaletra.
Es un nombre inventado al borde de los acantilados irlandeses, no es pseudónimo ni anónimo, es el nombre de blogger con el que firmaré futuras entradas, si me concedéis algo más de tiempo, porque vais a la velocidad del rayo y yo con mis menesteres ando tortuguita...
1. No obstante (yo sigo con lo mio) me parece fascinante que el mito (griego) esconda tantos elementos simbólicos y literarios. Y que aparezcan mitos preedípicos centrados en la emasculación desde los orígenes de la misma mitología. La historia que esconde la escena está entre los mitos fundacionales griegos.
2. Los crímenes más atroces se cometen en el interior de las familias (LM), no entre las familias (JL).
3. Mi intención no era "parodiar" (A) en sentido estricto a los mitos. Simplemente echarles una mirada como ejercicio literario del tipo "escribamos a la manera de..."
4. Para los más audaces: la clave está en Kronos (JL).
5. La dulce mama del relato esconde a la madre de todas las cosas (K), la potencia partenogenética primera.
6. Luego, la relación con nuestros pequeños conflictos es mera coincidencia.
sospechas confirmadas :D
Y la historia se irá repitiendo impulsada por oscuros oráculos.
Devoradores de hijos por temor a ser suplantados y padres expulsados de sus tronos para ser enterrados en los cimientos del universo.
Me atrevo a enlazar con un fragmento final de la condena de Kafka:
"Cierto es que eras un niño inocente, pero aún más cierto es que eras un ser diabólico. Por eso ahora escúchame bien: !te condeno a morir ahogado!"
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