viernes, 28 de diciembre de 2007

Oda a un monje de las Montañas Tai-Pei


Cuéntase que en las montañas Tai-Pei
reside un monje
que flota, como el perfume,
a trescientos pies del cielo.
En cierta ocasión se ocultó con sus escrituras
en el pico central,
y rara vez pudieron verlo aunque se oía
el repicar de su campana

Con su bastón metálico una vez separó
a dos tigres que luchaban a muerte.
El bastón descansa ahora junto a la ventana.
Bajo su lecho hay un cántaro
que encierra un dragón.
Se viste con hierbas y hojas; sus orejas
le llegan hasta el hombro,
y sus cejas cuelgan sobre su rostro.

Nadie sabe su edad. Pero los verdes
pinos que plantara
no pueden abarcarlos diez brazos.
Su mente es tan diáfana
como el fluir de un río.
Su persona, como las nubes,
no conoce ni el bien ni el mal.

Cierta vez un anciano de Shang Shan
vino a encontrarse con él,
pero no pudo hallar la senda
que conduce a esas inaccesibles alturas.
Este monje desconocido
todavía vive en las Montañas.
Los aldeanos no lo conoce: en vano
miran hacia el cielo azul.


TSEN TSAN (715-770)

Divertimento


Eros aéreo de fiero veneno,

venéreo poder que agostas veneros,

varanos que reptan en tantos veranos,

del amor a la muerte por la vida.

JL Muñoz, diciembre 2007

jueves, 27 de diciembre de 2007

Etimologías I: El gladiolo y la espadaña


Gladiolo es una flor, relacionada en mi mente con los muertos, que recibió el nombre gracias a su curiosa forma de espada romana - Gladio - de manos del inmortal Plinio. El género en la clasificación botánica es gladiolus.

Por su parte Espadaña, es el remate o corona de las iglesias, así como una finca inmensa de mi imaginarium alconchelero, pero también dos géneros de plantas acuáticas, zizaniopsis y typha.

No son la misma planta, la espadaña y el gladiolo, pero merecerían serlo.

miércoles, 26 de diciembre de 2007

Feliz Navidad



http://www.es.amnesty.org/regalatuspalabras/


domingo, 23 de diciembre de 2007

Ulf K.


El libro llegó de lejos, envuelto en papel, delgado y frágil.
A pesar de la portada, los dibujos están trazados en puro blanco y negro, sin grises. Sin palabras.
En el límite entre la inocencia y el desencanto; la ingenuidad del descubrimiento.

Un oficinista [Hyeronimus B] con sombrero de copa y gestos de poeta. Descenderá al infierno administrativo donde los documentos arden en hornos alimentados por eficientes demonios, las nubes son crueles compañeras y es posible naufragar en un barco dentro de una botella dentro de un sueño. El corazón alcanza a la mujer que vive en un cuadro mientras ve pasar un desfile de chimeneas desde la ventana. Cualquier mañana se levantará perplejo dentro de un casa de madera para pájaros, colgada en cualquier parque. Y sin dificultad, aceptando su condición, volverá volando a la oficina.
El combate entre la poesía de lo cotidiano y la prosa de lo imaginario.

Un libro pequeño y hermoso

Ulf K. nació en el año 1969 en Oberhausen (Alemania). En 2004 consigue en el Salón de Comic de Erlangen el Premio Max y Muritz, como mejor dibujante de comic de Alemania. En España ha publicado anteriormente: El año que fuimos campeones del mundo (Aleta) y La primera estrella (Dolmen).

jueves, 20 de diciembre de 2007

Noticia de un breve encuentro en la ciudad


Ha sido una tarde apacible, de fiesta sin festejo, la expectación de ver reunidos a dos pesos pesados de las letras esquivos al oropel: Juan Goitysolo y Orham Pamuk. El título, tan simple como difuso, La Ciudad. El contexto, las relaciones Turquía-España. Podría resumirlo, sin tanta pirotecnia, en Lo Turco: lo extraño, lo infiel, lo del otro lado.
Tras una tan aletargante como innecesaria presentación, JG y OP hablan de lo que saben, de literatura, de ciudades literarias, de la ciudad de la literatura. Ambos coinciden en el placer del descubrimiento paseante, apátrida y desplazado. Ambos son flanneurs, que gustan de medinear, estambulear, y rehuyen lo flamígero y cenital. Se recuerda a W. Benjamin que consideraba que perderse en las ciudades requiere educación y esfuerzo. Y las crónicas parisinas de Baudelaire, el nuevo paisaje del hombre de la multitud. Y los asombrosos descubrimientos de Benjamin sobre Baudelaire y sus ciudades.
Coinciden en el gusto por la construcción y la deconstrucción de la materia, en la lectura personal de las ciudades palimpsesto, esas que se escriben sobre un pasado que perdura y las moldea. Sin ejes cartesianos, se trata de una exploración subjetiva, pero en la que no caben el desprecio ni el olvido.

Orham Pamuk.
El paseante asigna rincones y materiales de su ciudad (a menudo de deshecho) a rincones de su memoria, emociones y experiencias. Es importante usar el contrapicado, deshabitar la calle. La visión del un outsider habilita el acceso a esas parcelas de gozo y dolor con resultados mínimamente satisfactorios. Pero las ciudades no son seres vivos, eso solo es mala literatura. Más bien es la vida la que se mueve en los interiores, las alcobas, los camastros, lo que se dice y queda oculto. El secreto al que sólo se accede mediante la imaginación. No he leído su libro sobre Estambul, su Estambul.

Juan Goytisolo.
Existen dos tipos de ciudades: las que ya están hechas y son perfectas, y las que se hacen y deshacen para rehacerse. Entre las primeras, el Paris de la arquitectura espléndida y las grandes avenidas (hechas así para poder sofocar militarmente cualquier revuelta popular, para la ciudad perdurable). Entre las segundas, Estambul, Berlin, El Cairo, el Sentier. Sólo entiende el porvenir de las ciudades en la mezcla enriquecedora, la contaminación de las palabras y los aromas de las cocinas. Ensuciarse mutuamente para consagrar la alianza de los valores. Celebra la exhibición pública, la expresión sonora, el ruido, la contaminación. Bendice las puertas abiertas, el café turco.

Me gustaría que me gustaran todas estas ciudades. Luego hemos vuelto a casa.

domingo, 16 de diciembre de 2007

Perlas III


Poe, E. A., "El entierro prematuro"

"Hay momentos en que, aun para el sereno ojo de la razón, el mundo de nuestra triste humanidad puede cobrar la apariencia del infierno, pero la imaginación del hombre no es Caratis para explorar con impunidad todas sus cavernas. !Ay!, la torva legión de los terrores sepulcrales no puede considerarse imagianaria, pero [esos terrores] deben dormir o nos devorarán, debemos permitirles el sueño, o pereceremos."

viernes, 14 de diciembre de 2007

Canción de Hielo y Fuego IV, continuación

Según ha notificado la editorial Gigamesh la fecha de salida es el día 21 de diciembre. La edición será en rústica y el precio 24.95 euros.

Sólo quedan... 7 días.

martes, 11 de diciembre de 2007

No pasarán

Gotas de lluvia se deslizan,

Ya sin ira, al otro lado del cristal.

La tormenta queda en la retina.

El abrazo ardiente de los leños

Y un paladar tan suave como amargo

Parecen atarnos a este rincón.


Es extraño vernos aquí

Lejos del aroma a café barato,

De los juegos de palabras primaverales,

De las máscaras sin tragedia

Que vestimos arrogantes e ingenuos.


Mientras, cae tu voz dócilmente

Exenta de violencia y utopía,

Como un río encauzado.


¿Dónde queda el rumor libre,

Aquel “no pasarán”

Contra el presente autómata,

Contra su sordidez?


“No pasarán”.

¡Qué palabras tan poderosas!

¡Qué lento mantra

En medio de las cifras

Y la velocidad!


“No pasarán”,

Por más que estuvieran pasando

Una y otra vez

Llevándose consigo

Cualquier país para el deseo.


Aunque la historia ya no importe,

Aunque ahora estemos hechos

-Por lo tanto, deshechos-

Recuerdo el lema con nostalgia.


El tiempo me ha vuelto niebla muy tenue.

La experiencia, en vez de llenarme,

Me vació de la verdades de los otros.


Por eso, te ruego un “no pasarán”

Quizás el último,

Pues no apetece lo veraz,

Sino otro ensueño inocuo,

Un lugar donde encajar nuestro anhelo.


Ya sabes que una ficción repetida

Sobre todo cuando es hermosa,

Puede suplantar al recuerdo.

martes, 4 de diciembre de 2007

El convento

Herido por la luz

El convento vive de noche.

Desde este balcón

Puedes asomarte a su sueño:

El claustro siempre mudo

Donde crecen los árboles

Floreados en sangre;

Paredes de ladrillo y cal

Salpicadas de ventanucos

Que anhelan inquilinos;

Un orden de macetas cuidadas sabiamente,

Suelos recién fregados,

Acogedor olvido.

A veces, una mujer cruza el patio

Y nos hace saber que la tiniebla

Sigue ardiendo sin crepitar.


Herido por la rapidez

El convento vive sigiloso.

Muchos de los que también miran

Apartan sus ojos con desagrado.

La escena les evoca

Argumentos de películas de miedo

Y viejos lemas de la revolución:

“La religión es el opio del pueblo”

Mientras, apuran

El último cigarro de hachís.


Herido por las horas

El convento vive presente.

Es el hogar de los silencios,

Del vacío, la voz divina

Que indica el camino más corto

Para llegar a la verdad,

Ese tan alejado

De los que habitamos la otra acera

En este lado de la calle

Donde sucede el mundo,

Donde suceden las formas,

Donde sucede el pensamiento

Y su dolor,

Donde el amor aguarda

Con promesas de piel e intensidad,

Con su embriagadora bohemia.


Herido por la ciencia

El convento vive ignorante.

¿Sabrá de los adolescentes

Que se apoyan ebrios sobre sus muros?

¿O de los hombres sin consuelo

Que merodean el barrio buscando

Su ración de edén venenoso?

¿Sabrá de los joviales anarquistas,

De los gitanos trapicheros

O de los estudiantes?

¿De toda esta juventud sin final

Que nunca rinde su guitarra

Y adorna la tristeza con un blues?


Herido, herido

El convento vive, persiste,

Espera que un día cruce de acera

Y acepte su ofrenda de paz.

Tal vez cuando la pasión sea débil

Y no quede abrigo en las palabras

Ni ficciones para el deleite.

Tal vez en el invierno de esta voz.

lunes, 3 de diciembre de 2007

domingo, 2 de diciembre de 2007

Perlas II


O'Brian, P., "Capitán de Mar y Guerra"

"!A los motones!¡Chafaldetes de las gavias!¡Estrechar amantillos!¡Arriar suavemente!"

Cuando leemos, ¿dónde está el límite entre el esfuerzo y la recompensa?
Me temo que la respuesta sea sumamente personal, y en cada persona, de cada estado vital.

viernes, 30 de noviembre de 2007

The Odk´s Literary Review

Vuelve el Hombre


Un día de cólera": el retorno de AP Reverte con una novela histórica ambientada en los días de ruido y furía del alzamiento español contra la invasión gabacha: el libro que los españoles estábamos esperando. Con el pulso galdosiano y el espíritu de Baroja, Reverte regala a España y a sus grandes superficies una nueva entrega de sus episodios nacionales. La documentación más meticulosa, una imaginación desbordante, una narración poderosa. Eso y más en “Un día de furia”.
Alfaguara. 480 páginas. 25 € de vellón. [Descuento de 3 € si lo compra junto a “Tierra Firme” de Matilde Asensi en su hiper más cercano].
Here cames your man, Spain.


Gelman Cervantes


Juan Gelman. Poeta. 1930. Buenos Aires. Violín y otras cuestiones (1956), Gotán (1962), Cólera buey (1964), Dibaxu (1994) o País que fue será (2004).
¿Vos oíste flaco?

LA MUCHACHA DEL BALCÓN

La tarde bajaba por esa calle junto al puerto
Con paso lento, balanceándose, llena de olor,
Las viejas casas palidecen en tardes como ésta,
Nunca es mayor su harapienta melancolía
Ni andan más tristes de paredes,
En las profundas escaleras brillan fosforescencias como de mar,
ojos muertos tal vez que miran a la tarde como si recordaran,
eran las seis, una dulzura detenía a los desconocidos,
una dulzura como de labios de la tarde, carnal,
carnal,
los rostros se ponen suaves en tardes como ésta,
arden con una especie de niñez
contra la oscuridad, el vaho de los dancings.

Esa dulzura era como si cada uno recordara a una mujer
Sus muslos abrazados, la cabeza en su vientre,
El silencio de los desconocidos
Era un oleaje en medio de la calle
Con rodillas y rostros de ternura chocando
Contra el "New Inn", las puertas, los umbrales de color abandono.

Hasta que la muchacha se asomó al balcón
de pie sobre la tarde íntima como su cuarto con la cama deshecha
donde todos creyeron haberla amado alguna vez
antes de que viniera el olvido.

lunes, 26 de noviembre de 2007

Dos Familias


Aunque conocía a Vidal, el médico, desde hacía varios años, la verdad es que nunca había cruzado más de cinco palabras seguidas con él. Me observaba con curiosidad mientras ultimaba mi vendaje. Yo no me atrevía a mirarle directamente, y fijaba mi atención en las densas gotas de sangre que se iban amontonando sobre el suelo de terrazo bermejo del dispensario. Al fin, se decidió a hablarme.

- ¿Cuánto tiempo llevan vuestras familias así?

- No sabría decirle. – repuse. – Años. Muchos. Toda mi vida, por supuesto, así como la de mi padre y la de mi abuelo.

- ¿Y por qué, si puede saberse?

- Es una historia muy larga.

- Tenemos tiempo, no podrá ni moverse hasta que no le hagan efecto los analgésicos. Y le recuerdo que la pareja de la Guardia Civil le espera en la puerta.

- Y a Jacinto, el enterrador.

- No. Siento desilusionarle, pero sólo lo ha malherido. Lo van a llevar al Hospital Provincial, sanará, casi seguro. Ande, cuénteme.

Y lo hice. Una historia muy larga, sí, pero con un origen muy claro. Hace más de cien años, a mi bisabuelo Juan Gómez se le murió el amigo del alma y de la infancia: Pedro Bernáldez. Fue un hermoso velorio, con el ataúd levantado a guisa de catafalco y cuatro enormes velones teñidos de cruces rojas que dotaban de realidad a la irrealidad de la muerte. La viuda de Bernáldez, sus hijas e innumerables vecinas rezaban el rosario, intercalando susurrantes avemarías y ayes a gritos. Los dos hijos del finado y mi bisabuelo, con los demás hombres del pueblo, bebían anís y fumaban sus pitillos en la puerta de la calle. Cuando el frío se hizo insoportable, Juan Gómez decidió entrar a dar un último adiós a su amigo Pedro. El calor del interior y el olor a podredumbre de las flores se agolparon en la sangre que llenó los vasos de sus pómulos. Se quitó la gorra y la manejó torpemente entre sus manos, sin saber muy bien que decir. Las mujeres le miraban, pero eso no era nada comparado con la no mirada del cadáver. Mi bisabuelo se acercó a la viuda e intentó unas palabras de consuelo, pero que fueron la clave de una ruina centenaria.

- María, Pedro te quería mucho, ¿sabes? Me decía a menudo que era el hombre más afortunado del mundo: de joven, lo hacía con las vacas, las cabras y con las putas del bar de la Carretera General, después, ya casado, dejó las putas.

Tres generaciones después, aún se escuchaban los tiros. Vidal, el médico, se quedó mirando la ventana meneando tristemente la cabeza. No hizo ningún comentario. Decidí acabar yo.

- Mi bisabuelo lleva muerto por mano de un Bernáldez más de 70 años, él y más de treinta de cada familia. ¿Y sabe lo peor de todo? Que en nochebuena, en cada una de las dos casas, la de los Bernáldez y la nuestra, la de los Gómez, se cuenta el origen de todo y hay risas a patadas. Lo de las cabras, ¿sabe?, no lo de las putas. Pero el veinticinco, tras la comida de Navidad, volvemos a cargar las escopetas. Ande, llame a la pareja.

José L. Muñoz, 2007

La edad sexta: decadencia y crepúsculo del mito


Desde el cabo Drépano

Desde la arenosa orilla del cabo Drépano, mientras se tiñe de rojo el cielo de levante y una brisa cálida ventea mi cara, desde el borde del mar, un pedazo de su carne castrada aun sangra en mi mano.

Padre: ahora agonizas empapado y exangüe sobre el lecho donde mis hermanos y yo te sorprendimos en el sueño cual crueles titanes.
Las palabras de nuestra madre, el verbo y sus labios, me sedujeron.
Y tu ferocidad, tu infinita fuerza, tu justo desprecio.
La firme ternura materna reposando en sus manos, las mismas que sostenían una hoz de pedernal tallado.
Tómala, me dijo.

Abandoné el dormitorio donde mi padre aullaba de dolor, con sus genitales lacerados en mi mano derecha, como la cabeza cortada de un gigante.
Mi madre sonreía sentada en el lecho.
Le mostré su trofeo.
Tres gotas de sangre salpicaron su tenue camisón.
Ahora vete, me dijo.

Lanzo lo más lejos posible este despojo que alimentará a las alimañas marinas.
Un cuervo revolotea en torno a mí.
Ha olido la muerte.
Arrojo también al mar la dentada hoz de piedra.
Aun quedan restos de sangre: las gotas empapan la arena.

En ellas está la venganza.

Howth

A Agustín Lozano de la Cruz

Y allí seguiremos por siempre

Junto al islote con faz de felino

De cuya boca emerge un arco iris,

Tocados por los dedos de un sol triste,

Con un deje a salitre entre los labios

Y el pulso frío en las entrañas.


Los inexplicables avatares de Yeats

Tutelan la conversación

-Cómo un alma tan bella

Vistió la camisa fascista-

Mientras los pasos nos llevan a un promontorio

Donde distinguir los azules del azul.


Allí, en ese momento, nos quedaremos:

El cielo limpio embozándose en sombras,

La cámara plasmando el sentimiento

Y la mirada inundada de lo que no cesa.


De repente, cristales de aguanieve

Arañan con sus filos los rostros.

La luz da lento paso a la tiniebla.

El aliento del norte, gris y lánguido,

Reclama el paisaje de la mañana.

Un pálpito negro, un silencio de trueno

Toma cuerpo frente al espectador.


¿Volver?

¿Por qué no desandar los pasos?

A pocos metros nos espera el pub,

Su fuego grato, el sabor amable de la pinta.

La civilización requiere a su manada.


Pero hay embrujo en la tormenta

Hay una danza de antiguos titanes,

Destrucción creadora, sublime informe.

El viento arrecia y la nieve es ya cortina.

Nosotros permanecemos frente a la nada.


Justo entonces, en ese instante: Ahí somos.

En el olvido del pasado y del futuro.

En el presente del mundo, en su devastación,

El arte que será cuando no estemos.


¿Es la belleza que nos hace temerarios?

¿O son esos dioses que nos dan a probar

El tentador veneno de su drama?

El aire lucha por robarnos del suelo,

Quiere ofrecernos a los hijos de la mar.


Entonces recordamos:

Hay compañeros con los que compartir palabras,

Alguna amiga que anhela nuestro calor

Y versos sueltos por ordenar.


Lentamente retrocedemos.

No es tiempo de bailar la voz de las sirenas.

Quizás mañana.

Nietzscheana

No luches con palabras

O te convertirás en palabra.

Y si miras a la poesía

La poesía te devolverá la mirada.

domingo, 25 de noviembre de 2007

Perlas I

Izzi, M., "Diccionario Ilustrado de los Monstruos"

Los antiguos europeos creían que la barnacla (Linneo, anser bernicla) era un "pato vegetal", pues pensaban que nacía de las lapas, moluscos bivalvos con pedúnculo Lepas Anatífera que crecen en los troncos a la deriva. Esta creencia llegó a justificar, incluso, que la barnacla no "contara" a la hora de no comer carne los viernes de cuaresma.

JL Muñoz

sábado, 24 de noviembre de 2007

Neuromante, a estas alturas


Acabo de leer Neuromante, diez años después de tiempo (como casi siempre). Recuerdo cuando leí entonces, en aquellos primeros Babelia que devoraba con anhelo, sobre la proclamada "biblia del movimiento cyberpunk"... Hoy día, con algunas lecturas más a mis espaldas, me pregunto si hay para tanto, pero lo que es indudable para cualquiera es el carácter visionario del libro de Gibson.

Hay una leyenda urbana sobre la ininteligibilidad de esta novela, que se atribuye sobre todo a la traducción española (hecha por unos Arconada & Ferreira que la leyenda quiere jóvenes informáticos con pocas o ninguna ínfula literaria, a quienes se les cruza en el camino una tarea imposible que los condena a desaparecer tras esta traducción en un agujero del ciberespacio). Otras teorías apuntan a la impericia de un joven Gibson, o a la búsqueda de un estilo "ciberpoético". Lo cierto es que entre la abstrusa narración, llena de surrealismo voluntario (o no), exotismos ambientales, fetiches anacrónicos y cacharrería futurista y ya polvorienta, se desprende un "algo" que uno no sabe si es mérito o azar, obstáculo o estilo (palabra en adelante clave para el movimiento cyberpunk), pero que resulta fascinante.

Neuromante "es" un mundo nuevo, y como tal ha de resultar extraño y desapacible como ese cielo "del color de una pantalla de televisor sintonizado en un canal muerto". La mezcla casi consanguínea de lo virtual y lo real da vida a una mitología nueva, un espacio liberador y sin barreras del que Gibson, en un final nada disimuladamente extático, nos insinúa apenas las líneas maestras, toda una geografía por explorar. Al fondo el anhelo de siempre, la inmortalidad, en ese territorio hecho de silicio y sueños, tan permeable a la metafísica, habitado por fantasmas que se agazapan en los rincones vectoriales y apenas texturados de un ciberespacio que ya nos queda añejo.

El tono noir es lo de menos, algo logrado sólo a medias, asesinato imposible incluido. Los personajes son adecuadamente antipáticos, tan "muerte del afecto" que acabas queriéndolos sin remedio. La novela "se habita", y resulta doblemente difícil salir de dentro (al fin y al cabo hay dos espacios de los que escapar, el real y el virtual). Después de Neuromante, Matrix parece (aún) menos original.

Poco importa, pienso diez años después, que el enemigo no compareciera. Cuando nos preparábamos para combatir el futuro, guerrilleros de aula universitaria, Neuromante y todos sus hijos (la mayoría bastardos) nos avisaban del mundo en que viviríamos, urgiéndonos a la acción, a levantar barricadas contra esa ciber-invasión que se nos avecinaba. Hoy la tranquila vida de la provincia sigue pareciendo tan acartonada como siempre, y un halo de decepción se respira entre los restos desperdigados de la tropa, que olisqueamos el aire como a la espera aún de ese fin del mundo (ese apocalipsis digital, tan temido y anhelado) que le daría un sentido a nuestros miedos.

No importa, digo. Lo que importa, y en ese sentido leer Neuromante a estas alturas adquiere otra dimensión, es recordar al enemigo que se recortaba en el horizonte. Como dicen los delfines en Hyperion (el de Simmons, no el de Keats) cuando se les pregunta qué echan a faltar en ese idílico mundo futuro de islas paradisiacas que habitan: extrañamos Tiburón.

Neuromante, como todas las buenas novelas de ciencia-ficción, está plagada de tiburones.

viernes, 23 de noviembre de 2007

Jay-Jay Johanson: The Long Term Physical Effects Are Not Yet Known


Hay una canción que revolotea incesantemente por mi cabeza durante las últimas semanas. Su título: "Only for You". El autor: Jay-Jay Johanson.

La primera vez que oí hablar de este sueco fue a mediados de los años 90. Era la época del trip hop, cuando reinaban grupos como Portishead, Massive Attack o el mefistofélico Tricky. Jay-Jay Johanson se encuadraba en la linea de Portishead. Utilizaba bases de hip-hop a las que añadía scratches y sonidos de películas de espías, acercándose más en lo vocal a los crooners de los años 50 que al rap o al soul de sus coetáneos. Jay-Jay era un dandy que cantaba al (des)amor en una generación de chicos macarras y mujeres fatales que fumaban marihuana sin parar y parecían al borde del suicidio emocional.

El final de los 90 fue duro para Jay-Jay. Su crisis creativa lo llevó a reencarnarse en otras vidas artísticas sin mucho éxito. Prueba de ello son las malas críticas que recibió por "Atenna" (2002), disco en el que intentó sumarse a la ola de música de baile frivolona que nos torturó a principios de la década.

Con "The Long Term Physical Effects Are Not Yet Known" (2007) vuelve al sonido que lo hizo destacar de entre sus iguales. A pesar de ser un disco que podría haberse grabado en 1996, la elegancia de su sonido, la sensibilidad melancólica que trasmite y esmerado cuidado vocal de Jay-Jay nos hace olvidarnos de modas, tendencias y fechas. Jay-Jay es perfecto para pasear por París, escribir cartas que nunca enviaremos o simplemente enamorarnos.

Tres canciones que no hay que pasar por alto de este disco: "Coffin", "Only for You" y "New Years Eve".

A estas alturas es raro encontrar discos que te emocionen tras dos escuchas. Con "The Long..." llevo unas diez y aún quiero más.

Jay-Jay Johanson. "The Long Term Physical Effects Are Not Yet Known"

Instrucciones de uso

Nueva aventura de la Factoría ODK.

Esta vez la propuesta es la siguiente: Llevar la tertulia clásica del jueves al terreno virtual. En este nuevo blog cabe cualquiera de los comentarios que se harían frente a una mesita de mármol con una cerveza de por medio. Es un sitio propicio para las reseñas de las últimas lecturas que estamos realizando, pero también hay cabida para la creación y la crítica literaria. No se le harán ascos tampoco a las reseñas musicales, cinematográficas y artísticas. Sólo dos temas quedan terminantemente prohibidos: política y religión.

Especificadas las reglas del juego, esperamos vuestras colaboraciones.

Un saludo para todos los participantes.

Factoría ODK