
O'Brian, P., "Capitán de Mar y Guerra"
"!A los motones!¡Chafaldetes de las gavias!¡Estrechar amantillos!¡Arriar suavemente!"
Cuando leemos, ¿dónde está el límite entre el esfuerzo y la recompensa?
Me temo que la respuesta sea sumamente personal, y en cada persona, de cada estado vital.
4 comentarios:
Desde mi experiencia: si leo algo como ese fragmento que citas, paso absolutamente de buscar cada palabra y tratar de entender lo que están haciendo... De hecho, hay un cierto sentido de la maravilla en ignorar el significado exacto de las palabras, y limitarse a imaginar, en este caso, una tripulación de barco moviéndose frenética por la cubierta y haciendo todo tipo de cosas que no entiendo ni entenderé... Uno sólo imagina el batiburrillo de figuras yendo de un lado para otro como a cámara rápida, y se le pinta una sonrisa, y se le abre la expectación de aventura, riesgo... Al goce ayuda lo "exótico" de las palabras.
¿Alguien recuerda el famoso episodio de Rayuela donde se glosa una relación amorosa con palabras inexistentes? Pues algo así...
Coincido amigo Abelenda, en líneas generales: la frase llama la atención por lo exótico.
Pero sí que (en mi caso) hay un afán de saber algo más, de ser algo más que un espectador, de meterme dentro del bergantín y sujetar el timón, de sentir la sal en mi cara mientras creo tener la mirada del cpt. Aubrey.
Pero el esfuerzo es demasiado; al menos en esa frase.
Coincido con Julio; a menos que el texto me interese en un nivel mas alla del entretenimiento ludico, prefiero imaginar en que consiste toda esa palabreria; algo parecido a cuando te enfrentas a un texto escrito en otro idioma, del que desconoces algunos vocablos, intentas deducir su significado por el contexto.
Yo no hablo sólo de significados, hablo de sensaciones.
Quiero decir que -siempre que el esfuerzo no me supere- es interesante meterte absolutamente dentro de la obra, y para eso me parece necesario conocer -en mayor o menor medida- el código utilizado.
Estoy de acuerdo con Kly sobre el aspecto lúdico de la literatura; si no me satisfaciera leer no lo haría. Pero eso no significa que hacer un esfuerzo sea necesariamente poco divertido. El resultado puede (o no) merecer la pena.
Sinceramente, negar en bloque lo difícil (no digo que eso es lo que querías decir, sino que eso es lo que yo interpreto) puede hacer que nos perdamos algunas cosas interesantes.
Un beso.
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