Más allá de las húmedas praderas del Padre Océano hay una isla elevada sobre las ruinas de la vieja Atlántida que sirve de faro y aviso contra las iniquidades de los hombres. Cuando el sol se eleva por sobre las nieblas de la playa, un ejército de grandes escarabajos negros conquista las rojas dunas de fina arena. Ante la presencia de enemigos se hinchan, aumentando en cinco veces su tamaño, bufan, haciendo resbalar sus antenas por sus ojos, un horrible sonido rítmico y amenazante como los tambores de Baco, abren sus élitros y mueven sus alas con tal frecuencia que lo hacen audible en la distancia. Alcanzado el volumen máximo revientan como una pompa de jabón con un ruido crujiente y festivo, no quedando de ellos más que una pulpa blanca y muerta, utilizada por los habitantes de la isla en sus orgías nocturnas.
José L Muñoz Expósito, abril 2008
2 comentarios:
jaja.. qué derroche de imaginación.. además resulta hilarante cuando al llegar al final descubres el por qué de la prepotencia que da título al bichillo.
¿Algo así como que la vida es una p... que sube y baja, que sube y baja, y al final... leche?
De verdad que no iba por ahí. Pero es curiosa y muy interesante tal interpretación?
PS: Qué bruto soy (al releerme)
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