miércoles, 9 de abril de 2008

Las chicas perdidas


Acaba de publicarse en España la última obra del genio del cómic Alan Moore, y no parece que tenga mucho que ver con sus trabajos anteriores: "Las chicas perdidas" es una novela gráfica "X", o sea erótica, o sea porno, la etiqueta es lo de menos. Lo interesante es el dibujo, obra de su mujer Melinda y con influencias de artistas como Klimt, y el argumento: las chicas perdidas son las ya adultas protagonistas de Alicia en el País de las Maravillas, El mago de Oz y Peter Pan. Alicia, Dorothy y Wendy se conocen y reflexionan sobre las aventuras de la infancia, en las que según parece muchos han querido ver fuertes simbolismos sexuales. Desde luego no es la primera vez que los cuentos populares son interpretados como ritos de iniciación al sexo, véase por ejemplo "En compañía de lobos", dirigida hábilmente por Neil Jordan en los ochenta.


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2 comentarios:

José L. Muñoz Expósito dijo...

Leí la noticia esta mañana en el País y me llamó la atención un comentario de un lector: sólo se habla de este tipo fuera del ambiente comic cuando ha hecho algo porno.

Sin estar de acuerdo ni en desacuerdo con el comentarista - principalmente por desconocimiento de la obra- si quisiera decir que parece que la sociedad pos-pos-pos-modernista es algo friki: sólo lo inusual, rompedor, vanguardista, iconoclasta, es lo que vence. Gran falacia: esa vanguardia esconde, en demasiadas ocasiones, únicamente una remodelación para el consumo. Sólo eso.

Pero vuelvo a decir que este producto, que sólo sale en el País porque es porno - cito de nuevo al comentarista-, no lo conozco. Sólo hablo de la generalidad.

Otro aspecto interesante es la propuesta de "sacar a la luz" las perversiones ocultas de los libros para niños. Es algo clásico: ya se hizo desde Alice In Wonderland (si bien hay que decir que las inclinaciones pedófilas de Charles Dogson (alias Lewis Carroll) no eran nada ocultas).

Como todos los sucesos naturales aleatorios pudieran ser equiprobables, tan posible es que los autores de Peter Pan, Caperucita o Harry Potter sean unos perversos ocultos como que seamos los lectores los que proyectamos nuestras propias perversiones en las obras que leemos. Quien sabe. De hecho es un juego muy divertido.

Agustín Lozano de la Cruz dijo...

La verdad es que de autores como Alan Moore sólo se habla en estos casos y cuando alguna de sus obras se adapta al cine. Al menos en España. Sin embargo, recuerdo que en Dublín la cadena inglesa de librerías Waterstone puso en marcha una promoción para que los lectores votasen por el mejor libro publicado durante los 25 años de existencia de estas librerías. En la lista de las obras seleccionadas para la votación había un cómic, cosa impensable aquí, y era "Watchmen" de Alan Moore. No creo que precisamente él necesite disfrazarse de vanguardista rompedor (más bien hace lo que le viene en gana, hace poco se dedicaba a una saga futurista-juvenil bastante mala, por cierto), pero sí parece que las tendencias posmodernistas van por ahí (sólo hay que fijarse en la deprimente sección "lo más visto" de El País digital).