sábado, 24 de mayo de 2008

Indy IV: el final de la aventura


El estreno de la última parte de la saga de Indiana Jones genera grandes expectativas, de alguna manera invita a sentirse dos décadas más joven, pues hace 19 años desde La Última Cruzada, y a acudir al cine como un adolescente que al fin tiene la oportunidad largamente esperada de ver a su héroe en la gran pantalla (en mi caso, era tan joven que las anteriores sólo llegué a verlas en televisión).

La primera mitad de El Reino de la Calavera de Cristal es apabullante: cine de aventuras en estado puro. Tanto, que Spielberg se permite la maestría de mostrarnos toda una época, los 50, en unas pocas escenas: la fiesta juvenil de las motos y el rock ‘n roll contrasta con el inconmensurable peligro nuclear de la Guerra Fría y la paranoia anticomunista de la sociedad americana. Indy, avejentado y algo taciturno, veterano de la Segunda Guerra Mundial, no se fía ni de su propio gobierno.

Si la saga continúa, también lo hace en su aspecto familiar: la indomable Marion de El Arca Perdida regresa, y su hijo es, cómo no, un aventurero en ciernes que enseguida forma divertida pareja de baile con Indy. El villano es ahora villana, los nazis pasan a ser soviéticos, y Cate Blanchett está estupenda encarnando a la inquietante coronel Irina Spalko. Es tan malvada que merecería mejor trato por parte de nuestro héroe.

Todo se complica, o en realidad se simplifica, durante la segunda mitad del filme, a medida que la historia toma senderos demasiado conocidos: la selva y la tribu virulenta, las arenas movedizas, la persecución en jeep, las hormigas caníbales, y el final con esos elementos alienígenas tan queridos por Spielberg. Han pasado 19 años y lo hemos visto casi todo, mucho cine de imitación, mucho Expediente X. A pesar de todo la película, repleta de acción y comedia a partes iguales, se sigue con agrado, mantiene la dignidad.

A la salida del cine, es inevitable preguntarse: ¿y si Spielberg hubiera sido capaz de prolongar la tensión y la originalidad de la magnífica apertura? ¿Y si Sean Connery hubiera querido interrumpir su jubilación para llenar la pantalla volviendo a convertirse en el inolvidable profesor Henry Jones? ¿Y si no hubieran pasado 19 años y tuviéramos la imaginación y la ingenuidad intactas? Por desgracia, al menos en ciertos aspectos, hemos llegado al final de la aventura.

8 comentarios:

José L. Muñoz Expósito dijo...

No sé si era tu pretensión, pero has conseguido que tenga aún más ganas de verla.

Quiero incidir en que conseguir que unos treintantones como nosotros nos vistamos de adolescentes para disfrutar de un espectáculo es algo muy difícil de conseguir y muy valorable. Es la diferencia entre un libro "para niños" y la Isla del Tesoro. Es la diferencia entre C. S. Lewis y Tolkien. Es la diferencia entre El Corazón Verde e Indiana.

El lunes comento mis impresiones a posteriori...

Agustín Lozano de la Cruz dijo...

Claro que sí, ves a verla, porque la ilusión inicial es impagable, como bien dices.

Precisamente hace unos días me dio por ver El león, la bruja y el armario y, a falta de leer el libro, me pareció sumamente infantil, ni siquiera pude terminar de verla. Tenía algunos puntos en común con Tolkien, pero fue imposible que me ilusionara a estas alturas... ésa es la diferencia, en efecto.

Rebis Dos Mil Siete dijo...

La aventura sólo se caba el día en que ya no puedes empuñar el látigo y calarte el sombrero. Aún quedan unos buenos cuantos misterios que resolver. No dejes que te convenzan de lo contrario.

Iré a ver la película. Y si hacen la quinta entrega, también.

Seguimos leyéndonos.

José L. Muñoz Expósito dijo...

Acabo de llegar del cine.

Ayer os dije que una peli tipo Indiana me motive hacia mis olvidados quince años es su máxima virtud.

Dios.

Cuando he salido del cine, lo he hecho lleno de cristales rotos.

Señor Spielberg, señor Lucas, habéis encontrado la mejor manera de romper un mito. Adios, Indiana.

Siempre nos quedará el arca perdida.

PS1: No sé si ha quedado claro que la película me ha parecido una tontuna absoluta. ¿En veinte años no han podido preparar un guión más sólido? O mejor dicho, ¿un guión?

PS2: No quiero ni hablar de la ideología subyacente.

PS3: Malaletra me dice que película es un castigo al conocimiento, tiene toda la razón.

Nos vemos.

Agustín Lozano de la Cruz dijo...

¿Un castigo al conocimiento? Dile a Malaletra que vuelva por esta casa que es la suya y se explaye con la crítica (risas garantizadas).

Ahora comprenderás que saliera un poco decepcionado del cine... claro que no tanto como tú, por lo que veo. Ni siquiera te pareció bueno el arranque? A mí lo de la prueba nuclear me pareció genial, y en general toda la atmósfera coldwar de esos primeros minutos, incluyendo las escenas en la universidad con los guiños a Henry Jones y a Marcus Brody y la primera persecución en moto (luego tanta persecución se hace repetitiva, claro).

Creo que la larga espera y las expectativas nos han hecho poner el listón demasiado alto, tanto Spielberg como Lucas se han demostrado incapaces de igualarse a sí mismos (véase -o mejor, no se vea- la infame precuela de Star Wars).

En todo caso, esta peli no me ha parecido que esté por debajo de El templo maldito, aunque sí lo esté de las otras dos, desde luego.

José L. Muñoz Expósito dijo...

A ver, me defiendo yo. Es que no me he explicado bien. Lo que Malaletra quería decir es que en la película se castiga el conocimiento. Es decir, que a la señora Irina la pierde su afán de saber. Muere por exceso de conocimiento.

En la parte positiva, que la tiene, los planos iniciales del convoy y los nenes y nenas en el coche son de escuela de cine.

Yo de lo que me quejo es del guión, no de la realización.

Anónimo dijo...

La he visto,me ha gustado y estoy de acuerdo contigo.Tengo 37 años y realmente tras tantos años,la ves de otro modo..,ya no soy aquella niña..

Agustín Lozano de la Cruz dijo...

Gracias Ana por tu comentario, aunque me quedo con las ganas de saber cómo has descubierto este blog.

Por cierto, hace un par de semanas el amigo (?) Juan Manuel de Prada publicó un brillante artículo sobre Indy IV, muy en la línea de lo que hemos dicho aquí.

Está en:
http://www.xlsemanal.com/web/firma.php?id_edicion=3167&id_firma=6370