
Y hablando del dolor, ¿qué puedo decir de lo que pasó con Janto y Balio? Eran los caballos inmortales de Aquiles, y habían llevado a Patroclo a la batalla. Cuando Patroclo cayó, Automedonte se los llevó lejos de la contienda, pensando que los pondría a buen recaudo haciéndolos galopar hasta las naves. Pero ellos, cuando estuvieron en medio de la llanura, se detuvieron, de improviso; se quedaron quietos porque su corazón estaba destrozado por la muerte de Patroclo. Automedonte intentaba hacer que caminaran, fustigándolos o suplicándoles con dulzura, pero ellos no mostraban la más mínima intención de regresar a las naves, permanecían inmóviles, como una estela de piedra sobre la tumba de un hombre, con los hocicos rozando el suelo, y lloraban, lágrimas ardientes. Sus ojos, eso dice la leyenda, lloraban. Ellos no habían nacido para sufrir la vejez o la muerte, ellos eran inmortales. Pero habían cabalgado al lado del hombre, y de él habían llegado a aprender el dolor: porque no hay nada sobre la faz de la tierra, nada que respire o camine, nada tan infeliz como lo es el hombre. Al final, bruscamente, los dos caballos se lanzaron al galope, pero hacia la batalla; Automedonte intentó detenerlos, pero no había nada que hacer: echaron a correr en medio del tumulto, como habrían hecho durante el combate, ¿comprendéis? Pero Automedonte, en el carro, estaba solo, tenía que sujetar las riendas, pero estaba claro que no podía empuñar las armas, de manera que no podía matar a nadie; ellos lo llevaron hacia los guerreros y hasta el centro de la contienda, pero la verdad es que él no podía luchar, la verdad es que parecía un carro enloquecido, que cruza la batalla como un viento, sin derramamiento de sangre, absurdo y maravilloso.
Alessandro Baricco. "Homero, Ilíada".
1 comentario:
De Baricco, es el más flojo de los que me he leido. Sin embargo, el libro cumple una función didáctica: animar a la sin duda más ardua tarea de leer la Ilíada de Homero.
¿por qué el esfuerzo?
¿tiene la misma belleza decir en el siglo XXI "un fuerte buey" que en el X aJC "cuernitorcidos bueyes de rotátiles patas". Imagínese mi respuesta.
Seda, y mucho más Océano Mar, son otra cosa. Y la del pianista de Jazz en el barco (¿Novecento?) una obra maestra.
Baricco es un pescado interesante en un océano repleto de agua y con ausencia de peces.
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