Herido por la luz
El convento vive de noche.
Desde este balcón
Puedes asomarte a su sueño:
El claustro siempre mudo
Donde crecen los árboles
Floreados en sangre;
Paredes de ladrillo y cal
Salpicadas de ventanucos
Que anhelan inquilinos;
Un orden de macetas cuidadas sabiamente,
Suelos recién fregados,
Acogedor olvido.
A veces, una mujer cruza el patio
Y nos hace saber que la tiniebla
Sigue ardiendo sin crepitar.
Herido por la rapidez
El convento vive sigiloso.
Muchos de los que también miran
Apartan sus ojos con desagrado.
La escena les evoca
Argumentos de películas de miedo
Y viejos lemas de la revolución:
“La religión es el opio del pueblo”
Mientras, apuran
El último cigarro de hachís.
Herido por las horas
El convento vive presente.
Es el hogar de los silencios,
Del vacío, la voz divina
Que indica el camino más corto
Para llegar a la verdad,
Ese tan alejado
De los que habitamos la otra acera
En este lado de la calle
Donde sucede el mundo,
Donde suceden las formas,
Donde sucede el pensamiento
Y su dolor,
Donde el amor aguarda
Con promesas de piel e intensidad,
Con su embriagadora bohemia.
Herido por la ciencia
El convento vive ignorante.
¿Sabrá de los adolescentes
Que se apoyan ebrios sobre sus muros?
¿O de los hombres sin consuelo
Que merodean el barrio buscando
Su ración de edén venenoso?
¿Sabrá de los joviales anarquistas,
De los gitanos trapicheros
O de los estudiantes?
¿De toda esta juventud sin final
Que nunca rinde su guitarra
Y adorna la tristeza con un blues?
Herido, herido
El convento vive, persiste,
Espera que un día cruce de acera
Y acepte su ofrenda de paz.
Tal vez cuando la pasión sea débil
Y no quede abrigo en las palabras
Ni ficciones para el deleite.
6 comentarios:
Estás en racha, Javi. La voz clásica te sienta muy bien. Por ahí a veces echo de menos algo de la furia de antaño, la pasión por romper la forma, el impulso de buscar o fabricar abismos. Pero eso eran veleidades juveniles, seguro, en comparación con esto. Da la sensación de que has llegado.
Formalmente estupenda, conseguida y limpia.
El espiritualismo que destila... ya me conoces.
Asumo que la capitulación final es una pose, vamos, que no te veo haciéndote monje a los ochenta :P
Bromas aparte, tal vez sea tu mejor poema desde el punto de vista formal. Lo que ocurre es que la visión del convento es un tanto ingenua (nada se insinúa de las terribles maquinaciones que los Legionarios de Cristo Rey.. ya estoy con la broma otra vez), demasiado amable. Insisto, formalmente muy conseguido, en una primera lectura no se puede más que aplaudir (incluso debo admitir que el final convence) pero luego, si se repasa el mensaje que quieres transmitir, no puedo más que rebelarme (en fin, ya sabes, es el rojo irreductible que llevo dentro).
El poema es muy bueno, javi, su estructura está muy cuidada y meditada, enhorabuena. Aunque sabes que no sintonizo con tu sentir por los conventos. Las monjas me dan miedo, mucho miedo...
Gracias por los comentarios. Me queda claro que en la forma es estupendo y en el contenido... un poco menos estupendo. ¡Para esto me he quedado, para hacerle poemas a las monjas!¡Juas! Es broma...
Bueno, ya sabéis mi vena mística. Tenía ganas de escribir algo en esa línea. No obstante, no es rollo católico-monjil lo que me tira precisamente.
Agus, no hay tanta in genuidad y amabilidad en mi poema. La descripción del claustro resulta un tanto tenebrosa. Lo que sí intento trasmitir es mi visión positiva de la vida contemplativa, ya sea en un convento, en un monasterio budista o en un templo hindú. No me interesan demasiado los tejemanejes históricos de los curas y sus conspiraciones contra el progreso.El progeso ha llegado y no han podido evitarlo. Lo que sí me interesa el acto contemplativo en sí, exento de análisis ideológicos. Creo que cualquier forma de contemplación te ayuda a conocerte a tí mismo y trae serenidad a la mente. En un mundo donde todos estamos al borde de la crisis nerviosa, bombardeados de información estresante, los lugares que te permiten dedicarte simplemente a mirar el vacío son un privilegio.
Sobran versos.
Falta precisión.
La idea es poderosa;
mejorar el resultado
está a tu alcance.
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