martes, 4 de diciembre de 2007

El convento

Herido por la luz

El convento vive de noche.

Desde este balcón

Puedes asomarte a su sueño:

El claustro siempre mudo

Donde crecen los árboles

Floreados en sangre;

Paredes de ladrillo y cal

Salpicadas de ventanucos

Que anhelan inquilinos;

Un orden de macetas cuidadas sabiamente,

Suelos recién fregados,

Acogedor olvido.

A veces, una mujer cruza el patio

Y nos hace saber que la tiniebla

Sigue ardiendo sin crepitar.


Herido por la rapidez

El convento vive sigiloso.

Muchos de los que también miran

Apartan sus ojos con desagrado.

La escena les evoca

Argumentos de películas de miedo

Y viejos lemas de la revolución:

“La religión es el opio del pueblo”

Mientras, apuran

El último cigarro de hachís.


Herido por las horas

El convento vive presente.

Es el hogar de los silencios,

Del vacío, la voz divina

Que indica el camino más corto

Para llegar a la verdad,

Ese tan alejado

De los que habitamos la otra acera

En este lado de la calle

Donde sucede el mundo,

Donde suceden las formas,

Donde sucede el pensamiento

Y su dolor,

Donde el amor aguarda

Con promesas de piel e intensidad,

Con su embriagadora bohemia.


Herido por la ciencia

El convento vive ignorante.

¿Sabrá de los adolescentes

Que se apoyan ebrios sobre sus muros?

¿O de los hombres sin consuelo

Que merodean el barrio buscando

Su ración de edén venenoso?

¿Sabrá de los joviales anarquistas,

De los gitanos trapicheros

O de los estudiantes?

¿De toda esta juventud sin final

Que nunca rinde su guitarra

Y adorna la tristeza con un blues?


Herido, herido

El convento vive, persiste,

Espera que un día cruce de acera

Y acepte su ofrenda de paz.

Tal vez cuando la pasión sea débil

Y no quede abrigo en las palabras

Ni ficciones para el deleite.

Tal vez en el invierno de esta voz.

6 comentarios:

Julio Abelenda dijo...

Estás en racha, Javi. La voz clásica te sienta muy bien. Por ahí a veces echo de menos algo de la furia de antaño, la pasión por romper la forma, el impulso de buscar o fabricar abismos. Pero eso eran veleidades juveniles, seguro, en comparación con esto. Da la sensación de que has llegado.

José L. Muñoz Expósito dijo...

Formalmente estupenda, conseguida y limpia.

El espiritualismo que destila... ya me conoces.

Agustín Lozano de la Cruz dijo...

Asumo que la capitulación final es una pose, vamos, que no te veo haciéndote monje a los ochenta :P

Bromas aparte, tal vez sea tu mejor poema desde el punto de vista formal. Lo que ocurre es que la visión del convento es un tanto ingenua (nada se insinúa de las terribles maquinaciones que los Legionarios de Cristo Rey.. ya estoy con la broma otra vez), demasiado amable. Insisto, formalmente muy conseguido, en una primera lectura no se puede más que aplaudir (incluso debo admitir que el final convence) pero luego, si se repasa el mensaje que quieres transmitir, no puedo más que rebelarme (en fin, ya sabes, es el rojo irreductible que llevo dentro).

klyendhar dijo...

El poema es muy bueno, javi, su estructura está muy cuidada y meditada, enhorabuena. Aunque sabes que no sintonizo con tu sentir por los conventos. Las monjas me dan miedo, mucho miedo...

Rebis Dos Mil Siete dijo...

Gracias por los comentarios. Me queda claro que en la forma es estupendo y en el contenido... un poco menos estupendo. ¡Para esto me he quedado, para hacerle poemas a las monjas!¡Juas! Es broma...
Bueno, ya sabéis mi vena mística. Tenía ganas de escribir algo en esa línea. No obstante, no es rollo católico-monjil lo que me tira precisamente.
Agus, no hay tanta in genuidad y amabilidad en mi poema. La descripción del claustro resulta un tanto tenebrosa. Lo que sí intento trasmitir es mi visión positiva de la vida contemplativa, ya sea en un convento, en un monasterio budista o en un templo hindú. No me interesan demasiado los tejemanejes históricos de los curas y sus conspiraciones contra el progreso.El progeso ha llegado y no han podido evitarlo. Lo que sí me interesa el acto contemplativo en sí, exento de análisis ideológicos. Creo que cualquier forma de contemplación te ayuda a conocerte a tí mismo y trae serenidad a la mente. En un mundo donde todos estamos al borde de la crisis nerviosa, bombardeados de información estresante, los lugares que te permiten dedicarte simplemente a mirar el vacío son un privilegio.

L Malaletra dijo...

Sobran versos.
Falta precisión.
La idea es poderosa;
mejorar el resultado
está a tu alcance.