sábado, 12 de enero de 2008

Dedicado a Ángel González, poeta


"Ciertamente es extraño no poder habitar más la tierra, dejar para siempre de practicar unas costumbres apenas aprendidas, no dar a las rosas y a las otras cosas, que de suyo eran ya una promesa, la significación de un futuro humano; no ser más que lo que se era en unas manos infinitamente angustiadas, y tener que desprenderse aun del propio nombre como quien arroja, lejos de sí, un juguete roto. Extraño no seguir deseando los deseos. Extraño ver todo aquello que nos concernía como flotando suelto en el espacio. Y penosa la tarea de estar muerto".

Rainer Maria Rilke. Las elegías del Duino. Primera elegía (extracto).


Ya nada, ahora

Largo es el arte
la vida en cambio corta
como un cuchillo

pero ya nada, ahora
ni siquiera la muerte
por su parte inmensa
podrá evitarlo.

Exento, libre
como la niebla que al romper el día
los hondos valles del invierno exhalan

creciente en un espacio sin fronteras
este amor, ya sin mí,
te amará siempre.


Ángel González.

3 comentarios:

Rebis Dos Mil Siete dijo...

Bonitos textos para despedir definitivamente a uno de los pocos grandes que quedaban. No obstante, siempre tendremos la eternidad de sus tristes, bellas y lúcidas palabras.

José L. Muñoz Expósito dijo...

Descanse en paz

Anónimo dijo...

Lo siento en lo innombrable,
en lo que tuvo de descubrimiento claro, transparente
y en lo que puede seguir siendo un mensaje íntimo compartido.
Los libros de poesía de angel gonzález abrían sus pétalos sobre la mesa, en otros tiempos.....