La tramaAlex de la Iglesia, a partir de la novela homónima del argentino Guillermo Martínez, pone en juego un puzzle o cluedo cuyo propósito no es tanto descubrir al asesino como constatar la transformación que para los personajes supone verse envueltos en tales crímenes y enfrentarse a la responsabilidad de sus acciones. La peculiaridad de los asesinatos es que se cometen sobre moribundos y, salvo el primero, son imperceptibles, podrían haber pasado por muertes naturales si no fuera por la voluntad del criminal de reivindicar su autoría y desafiar al eminente profesor Arthur Seldom (John Hurt) a un tour de force matemático. Como ya se manifiesta en la escena inicial, el objetivo de la película pasa por resolver la dicotomía de si la realidad puede ser constatada y reducida a través de la lógica, o tan sólo es fruto del azar y por lo tanto imprevisible.
Los actoresJohn Hurt domina la pantalla con su magnífica capacidad de interpretación, idónea para que el espectador se sienta seducido y engañado a un tiempo. Elijah Wood se desenvuelve con corrección en su papel de joven y norteamericano estudiante de matemáticas una vez superados los primeros minutos de metraje, donde hay que esforzarse para separar de su rostro al pequeño héroe Frodo Bolsón. Leonor Watling es una concesión o regalo que el director hace a su propia lujuria y a la del espectador masculino: se desnuda en varias escenas tan innecesarias como gratificantes (por lo demás, está estupenda en la piel del contrapunto carnal a las obsesiones criptográficas de profesor y alumno).
El resultado
El guión funciona perfectamente (a pesar de contener las trampas inevitables en películas con sorpresa final), si exceptuamos el postrer y confuso episodio del accidente de autobús. La narración se construye a base de diálogos, no de acción, enmarcados en una puesta en escena casi gótica, en una ciudad de Oxford tétrica y ominosa que parece tener ascendencia sobre el comportamiento lunático de los personajes y que nos recuerda al singular periplo oxoniense de Javier Marías en Todas las almas. Alex de la Iglesia domina los clichés del cine de misterio y los sobrepasa para ofrecer uno de esos largometrajes que te mantienen atado a la butaca del cine y, a la salida, sugieren tertulia.
2 comentarios:
Good entertaining exercise!!! Brillante filósofo metido a director Alex de la Iglesia, que nos sigue deleitando con las fronteras entre lo real y lo invisible - no menos real -. En cuanto a Leonor, prefiero verla cantar, ejercicio puramente masculino de puesta en escena;)...
The Lizard
De la Iglesia no ha sido casi nunca santo de mi devoción. Pero su comentario me despierta el vago cosquilleo de la curiosidad. Eso de matar a moribundos y luego contarlo ... decididamente voy a ir a verla.
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