
Cuando entró en la cafetería, había ya tres tertulianos con sus cervezas mediadas. Sus manos proseguían la lucha dialéctica en una suerte de batalla por los pocos pistachos que restaban en la góndola de porcelana. Augusto, Germán y Manuel. No había chicas.
Mientras colgaba el abrigo del perchero el camarero se acercó a hacer su pedido. Una Mahou bien fría, por favor. No había acabado de dar la mano a sus amigos cuando se la sirvieron.
- ¿De qué se habla hoy? – preguntó.
El matemático Germán frunció el ceño, Augusto el dentista se encogió de hombros y el comercial Manuel acabó por contestar.
- De Música, tío, pero siempre acabamos en lo mismo.
- Me imagino que en la subjetividad más absoluta, ¿no?
- Efectivamente. No hay manera.
No lo traía pensado, pero una idea le salió a borbotones.
- El otro día estuve pensando la extraña relación que existe entre los instrumentos musicales y el sexo.
Germán volvió a fruncir el ceño, Manuel se mostró sonriente y muy interesado. Pero Augusto dijo:
- No nos jodas con tus vainas, Joselito.
- No en serio, es muy curioso.
- Pon ejemplos.
- A ver. El más fácil. La guitarra eléctrica es un sustituto de la masturbación. Un culto al falo. Ese mástil, acariciando los trastes, esos tonos agudos que van subiendo hacia las escalas más altas en las que la distorsión y la estridencia van a dejar paso a…
- Corta… - dijo Manuel -. Yo en la ducha me lo paso mucho mejor…
- Hombre, no digo que la guitarra sea igual que la masturbación, digo que es un sustitutivo. El sucedáneo de chocolate no es chocolate.
Se calló, miró por la ventana y sorbió la mitad de la cerveza que le quedaba. Germán el matemático salió de su mutismo para decirle:
- Mira, acabo de descubrir por qué te dura tanto la cerveza. Es como la paradoja de Zenón, sí, la de Aquiles y
- Dinos otro ejemplo de instrumento – cortó Manuel.
- La armónica.
- ¿Con qué relacionas la armónica?
- Es lo más parecido a tener el flikis en tu boca.
- Qué bestia eres – dijeron los tres al unísono- Como se nota que no han venido Marta ni Lorena.
Tuvo que admitir que tenían razón. En su mente profundamente asociativa iban desencadenándose más y más ejemplos.
- Otro muy curioso es el bajo. ¿Os habéis fijado la posición de los dedos al pulsar las cuerdas? No hay nada más parecido a la estimulación del clítoris.
- Tío – le dijo Manuel -. ¿Cuánto llevas sin …?
- Uy, pues hay más. Muchos más. El arpa, la flauta, el saxo, la trompeta, el piano, el violín, la viola y el violonchelo… Pero el mejor es, sin duda, la gaita. Venga, os los dejo como ejercicio.
Se levantaron al unísono, pagaron en la barra y salieron a la fría noche de la ciudad muerta.
JL Muñoz, enero 2008
6 comentarios:
¿La tertulia en clave de telecomedia a lo "Camera Café"?¡Juaas!
Mejor esta sonrisa que las conclusiones devastadoras del último post.
Bienvenido sea el humor (bienvenida sea cualquier aportación generosa en estos tiempos de crisis).
Seguiré conectado a este canal los jueves a esta hora para ver que les sucede a tus tertulianos...
Pero bueno! He leído esto y me he reído un montón, pero que sepas que seguro que Marta y Lorena son capaces de pensar en un montón más de objetos y trastos con los que establecer una relación erótico-festiva, no hay por qué proteger a las damas de comentarios soeces, seguro que a ellas se les ocurre también no pocas bestialidades...
Bienvenido el humor, estoy con javi.
¿Alguien se anima a Paratertulia II? Las únicas reglas serían respetar el tono humorístico y los personajes ya introducidos (Germán, Augusto, Manuel y José L, y las dos chicas, claro), sin que eso sea un impedimento a meter más personajes.
Ánimo.
hmmm... yo me animaría pero ya hice algo bastante similar en "Café Central", en cuanto a roman à clef o novela en clave, y no quisiera repetirme...
pero estaría bien que hubiera más entregas, ya que el otro blog está en suspenso... lo mismo me animo más adelante.
Ya pensé, querido Agustín, en las similitudes entre Café Central y Paratertulia. Me animé a utilizar la misma fórmula por dos poderosas - en apariencia - razones:
1.- Se le puede dar un tono sumamente irónico y divertido, rozando el desenfreno y la parodia más que la similitud con La Bohemia.
2.- Los personaje que he inventado no tienen un análogo en la vida real, y cualquier parecido es pura coincidencia. Salvo en el caso propio, claro, y tampoco soy yo exactamente.
Café Central tenía un deje de verosimilitud, de parecido y de nostalgia por lo pasado que yo no pretendía tratar, sino más bien un poco reírnos, que nos hace falta.
comprendido! :D
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