domingo, 30 de marzo de 2008

Qué sabemos de los demás...


Sophie Calle, "The shadow" (1981)

De la función de relación, los sentidos y las percepciones,IV


IV

¿Coral caribeño? ¿Arrecife salvaje? ¿Qué nombre habría de tener el nuevo aroma? Hacía mucho tiempo que no despertaba su prurito profesional el hecho de que el perfume de cada temporada era el mismo de la anterior, al que simplemente se añadía o sustraía unas pocas partes por millón de alguno de sus aditivos. Doce años sin apenas vacaciones en el laboratorio de perfumería simplifican la vocación de cualquiera hasta lo irrisorio. Así que cuando encontró a su padre en el pequeño apartamento, con el mando de la tele agarrado en su mano desde hacía casi tres meses, lo que menos notó fue el olor a muerto.

viernes, 28 de marzo de 2008

Naufragio cultural

Cuesta creerlo, pero queda todavía mucho intelectual jactancioso aferrado a la cultura que no existe. Esa cultura libresca ya no existe pero duele a la manera violenta de los órganos mutilados que se resisten a no ser nada en la atención del cuerpo.

Estos intelectuales que rechazan la sociedad de consumo, la televisión, el móvil, los i-TAL y toda su significación, se aferran al saber del siglo pasado o el anterior. Se aferran como náufragos pero suponen que lo hacen además como mártires y santos. Lo mismo es. La muerte de sus creencias se cumplirá necesariamente en paralelo a la desaparición de sus objetos de culto. Incluso ellos mismos perciben esta fatalidad pero, se dicen, ¿será así para siempre? ¿No sobrevendrá una reacción de la especie en un determinado punto que impida al fin esta barbarie? No vendrá. La decadencia no se encuentra en los nuevos modelos que les horrorizan sino en los elementos carcomidos que estrechan contra su pecho. Morirán juntos y esto es, sin duda, lo mejor. Moriremos juntos, la cultura escrita y nuestra biografía, y así la consolación será tan silenciosa como plena. No habrá cerebro que aúlle registrando el dolor puesto que habrá desaparecido ese artefacto orgánico preparado para gozar o sufrir en un sistema cultural que está siendo destazado. ¿Un mal para el alma de la especie? ¿De qué alma especial se habla? ¿De qué mal particular se trata? Nuestra ética se funde con una ideología segregada por las condiciones materiales o estructurales a la manera de Marx. Cuando la estructura se transforma (abunda la telecomunicación, el intertexto, el hedonismo, el sensacionalismo, lo audiovisual) la ética general se altera, la ideología cambia y la metamorfosis alcanza también a los mitos y, al cabo, la Naturaleza interminable lo factura.

Artículo de Vicente Verdú publicado en su blog. Comentarios a vuelta de página.

martes, 25 de marzo de 2008

De la función de relación, los sentidos y las percepciones,III


III

En ocasiones se sucedían breves momentos de calma entre dos ataques. En ellos, rememoraba los inicios en su profesión. Un trabajo extraño que poseía el vértigo de los cargos vitalicios: no se deja el cargo hasta morir, y siempre se sustituye a un muerto, que, además, fallecerá siempre en el estricto cumplimiento del deber. La primera vez cumplió su cometido con un pollo con almendras al vino, mas el miedo que le poseía le impidió saborear ese manjar de reyes. No disfrutó de veras hasta dos meses después, con aquellos sesitos de pájaro escabechados con cebolla, un sabor de textura tan suave que le pareció estar masticando sabiduría. Se encontraba rememorando el crujir de los huesecillos de alondra, cuando el dolor volvió de repente, brusco, violento, animal, y ya no le abandonó más. Así murió Ramiro, catador de la reina.

J. L. Muñoz Expósito, marzo 2008

domingo, 23 de marzo de 2008

De la función de relación, los sentidos y las percepciones,II


II

Era como un río silencioso, casi una marea humana que corría deshaciéndose al azar a izquierda y derecha, haciéndole sentir que, a su pesar, era el único que se dirigía hacia el andén, del que parecían huir todos apresuradamente. Le resultaba penoso que una abundancia tal de personas se mantuviera en el más angustioso de los silencios. Pulsó el play de su reproductor mp3 y se internó en el tren, que no le esperaría.

José L. Muñoz, marzo 2008

viernes, 21 de marzo de 2008

De la función de relación, los sentidos y las percepciones, I


I

Sentía la taza suave y caliente en la mano; el humo se hacía casi tangible en las volutas de aroma intenso a café sin azúcar. El primer sorbo fue un baño de sabor a trabajo, melancolía y libertad, el segundo, una caricia ardiente en la garganta, que se abrió jubilosa ante aquel líquido selvático y negro. Suspiró y dejó la taza sobre la mesa con mucho cuidado, aún a pesar de que estaba ya apurada. La mujer a su lado alargó la mano y, cogiendo la de él, tanteó sus dedos lentamente, convirtiendo en un instante la extrañeza de dos almas separadas por sus carencias en el conocimiento atávico de sus epidermis. Él sonrío, movió sus muertos ojos y le preguntó: - y tú, ¿desde cuándo sabes que eres ciega?

José L. Muñoz, marzo 2008

sábado, 15 de marzo de 2008

Lázaro


La noche estaba plena de oscuridades, de monstruos, de cavidades. No había estrellas en la niebla sin luna, nubes más negras que la ausencia de todo se adivinaban en su aciago movimiento y en sus fronteras gaseosas llenas de miedo. Me encontraba plenamente aquietado y temeroso, encerrado y constreñido al abrazo fatal de la inmovilidad. Los chillidos silenciosos de los murciélagos me acompañaban en el febril revoloteo de mi cerebro, que soportaba la tensión horrible de la desesperanza.

Pero acabé concentrándome en mis manos, en la punta de mis dedos. No me era permitido otro movimiento que el roce eterno de una uña con la palma de la mano. Pero ese leve rascado fue mi salvación. Una salud beatífica fue propagándose alegremente por mis brazos, hasta que por fin, cumplidas todas las cosas, desgarré las blancas telas que yo entreví sudario y mortaja, y me levanté, viendo como el sol asomaba ya tras las lejanas montañas para iluminar mi lecho y conciencia.

Nadie me dijo, a no ser yo mismo, Lázaro, sal fuera.

José L Muñoz Expósito, febrero-marzo 2008