domingo, 30 de marzo de 2008

Qué sabemos de los demás...


Sophie Calle, "The shadow" (1981)

3 comentarios:

Julio Abelenda dijo...

Pensé que lo mejor era no enturbiar cualquier idea que genere la foto con explicaciones, al menos en la página principal. Así que van aquí, para quien quiera leerlas (la foto basta per se): Sophie Calle es una fotógrafa francesa que trata en su obra los temas de la intimidad y el voyeurismo, la fragilidad oculta, la identidad y el conocimiento que podemos adquirir de los demás. A través de normas y rituales arbitrarios busca salirse de lo cotidiano para mirar las cosas de otra manera, descubrir otra realidad en la que las personas al paso cuentan historias.

En "Suite venitienne" siguió a un desconocido de París a Venecia, retratándolo sin que él supiera y especulando (narrativa, poéticamente) sobre su vida. En "Address book", tras encontrar una agenda en la calle, llamó a las personas contenidas en ella para que le hablaran de la persona que las reunió ahí, añadiendo luego fotografías de la persona en cuestión. En "The shadow", Calle contrató a un detective a través de su madre para que la siguiera (sin que el detective supiera nada del acuerdo), para verse al otro lado, saberse observada y observar de otra manera su propia existencia.

Lo que me atrae de Sophie Calle es su libertad para recrear la realidad, reinventarla, apostar por un conocimiento narrativo de las cosas. Apuesta por una nueva percepción, liberadora, esencialmente amoral, propia de un mundo de personas ofreciéndose a la mirada, listas para ser narradas. No hay mayor generosidad que esa, y merece una cronista como Sophie Calle.

José L. Muñoz Expósito dijo...

Con independencia de la belleza y la originalidad sin duda envidiables de la fotógrafa francesa tengo una duda sobre su método. Demasiado cerca del filo.

Lo que tiene el estilo de auténtico y comprometido lo tiene de amoral, estoy de acuerdo. Porque es amoral conseguir la autenticidad siguiendo a través de Europa a una persona, sin que ésta lo sepa, o utilizar la agenda perdida de alguien en beneficio propio. No sé, me parece muy cerca del filo.

Por otro lado, todo esto me recuerda al inevitable principio de Heisemberg: medir es cambiar la medida. La única forma aséptica de describir la realidad (sea en física o en arte) es no interactuar con ella. Por ahí van los tiros de Mme Calle. Si el chico sabe que lo siguen, actuará en función de esa información, es decir, artificialmente.

Agustín Lozano de la Cruz dijo...

Julito, recuerdo que me hablaste de esta fotógrafa y decías que había colaborado con Paul Auster, pero no recuerdo de qué manera...

Es cierto que flirtea con el filo, pero no manipula la realidad salvo si la persona seguida se sabe bajo vigilancia (hacerse seguir ella misma me parece más bien peregrino, la verdad). En todo caso me quedo con la idea según la cual una agenda "contiene" a las personas, desde el punto de vista literario sería interesante jugar con las posibilidades que ofrece una agenda cualquiera y los nombres que contiene, las personas que responden a tales nombres no tiene por qué conocerse ni siquiera tener algo en común (salvo el propio hecho de figurar en la misma agenda).

Hablando de nombres... Sophie... París... jejeje...