
IV
¿Coral caribeño? ¿Arrecife salvaje? ¿Qué nombre habría de tener el nuevo aroma? Hacía mucho tiempo que no despertaba su prurito profesional el hecho de que el perfume de cada temporada era el mismo de la anterior, al que simplemente se añadía o sustraía unas pocas partes por millón de alguno de sus aditivos. Doce años sin apenas vacaciones en el laboratorio de perfumería simplifican la vocación de cualquiera hasta lo irrisorio. Así que cuando encontró a su padre en el pequeño apartamento, con el mando de la tele agarrado en su mano desde hacía casi tres meses, lo que menos notó fue el olor a muerto.
5 comentarios:
Pppffff, tremendo... Es admirable tu capacidad de contar historias en tan pocas palabras, historias que se ramifican en la mente casi exigiendo ser continuadas... Son viñetas apenas, pero no son nada inocentes, y tienen un característico punto moral. En fin, me gustan.
Pues muchas gracias, hombre. Nos seguimos leyendo...
Está claro que te has puesto las pilas, JL...
¡Vuelve el viejo JL, con esos mini-cuentos existencialistas que son como recibir una patada en la boca del estómago por parte de la persona a la que más quieres!
Enhorabuena. ¿Para cuando algo más largo?
Pues no lo sé, Javi. Estos minirelatos los siento sólo como algo exploratorio, preparatorio, experimen tal. El existencialismo está ahí, es difícil evitarlo, pero creo que hay una preocupación por complicar las implicaciones, acercarme a los personajes y la interpretación que hacen de lo que les pasa, más que contar someramente lo que les pasa. No sé, ya veremos. Lo que el cuerpo pida.
No se puede negar que has desarrollado tu propio estilo y lo tienes más que dominado... me quito el sombrero ante Su Excelencia.
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